El encuentro de los tres vivos y los tres muertos es un tema recurrente en el arte medieval de ciertas partes de Europa.[1] En él un grupo de caballeros o, en general, personas de buena posición social, salen de cacería y se encuentran con tres cadáveres.[1][2] Se ha señalizado la casi total[3] ausencia de este motivo en la Edad Media ibérica.[4] Supondría una reflexión sobre la mortalidad del ser humano y la caducidad de las posesiones materiales.[2]