Un elefante blanco, en términos de arquitectura, es la forma en la que popularmente se le denomina a una construcción no terminada[1] o aquella que por sus altos costos es difícil de mantener y se encuentra en desuso.[2]
Ocasionalmente, los elefantes blancos son blanco de críticas al ser posibles focos de corrupción en algunos países de Latinoamérica.[3][4]
Los ejemplos más conocidos, que van de la mano, con el sportswashing son aquellos de obras de infraestructura deterioradas y abandonadas como las de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004,[5] que por su alto costo fueron una de las causas de la crisis financiera de Grecia.[6]
Asimismo, el estadio Arena da Amazônia de Manaus[7][8] y la mayoría de estadios de la Copa Mundial de Fútbol de 2010 en Sudáfrica son conocidos como elefantes blancos por su alto costo de mantenimiento y poca asistencia de público, o ausencia de eventos a realizar.[9][2]
Los elefantes blancos se conocen característicamente por ser obras inconclusas de forma indefinida o por mucho tiempo. Un notorio ejemplo de ello es la torre norte del edificio BD Bacatá en Bogotá, Colombia. El edificio debía ser entregado en 2017,[10] pero a 2024 aún sus obras siguen sin reanudarse ni finalizar, lo que ha perjudicado notoriamente a sus inversionistas.[11]