El cantar de mi ciudad es una película de Argentina filmada en blanco y negro dirigida por José Agustín Ferreyra según su propio argumento, sonorizada solo parcialmente por el sistema Vitaphone, que se estrenó el 3 de octubre de 1930 que tuvo como actores principales a María Turgenova, Antonio Ber Ciani y Felipe Farah.
El cantar de mi ciudad | ||
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Ficha técnica | ||
Dirección | José Agustín Ferreyra | |
Producción | Juan Glize | |
Guion | José Agustín Ferreyra | |
Música | Eleuterio Iribarren | |
Protagonistas | ||
Ver todos los créditos (IMDb) | ||
Datos y cifras | ||
País | Argentina | |
Año | 1930 | |
Género | Drama | |
Idioma(s) | Español | |
Compañías | ||
Productora | San Martín Film | |
Distribución | Ero-film | |
Ficha en IMDb | ||
Película sonorizada solo parcialmente por el sistema Vitaphone, que consistía en discos fonográficos que se ejecutaban en forma paralela a la proyección del filme, limitada a algunos efectos musicales de fondo y dos canciones:La muchacha del tango a cargo de Turgenova y La canción del amor ejecutada por el dúo Turgenova–Farah.[1] La película fue publicitada como “la primera producción argentina sonora cantada y hablada.”[2]
El romance entre una cancionista y un compositor de tangos.
La Razón opinó:
”Pudo ser admirable poema de nuestro romanticismo urbano; en la forma actual es una película apenas discreta…La música, de Iribarre, bien sincronizada, pero de sonido poco resonante.”[2]
Jorge Miguel Couselo escribió:
”La película era el vehículo de un paisaje descriptivo que iba del suburbio a la boemia de músicos, poetas y cantores, personajes sentimentalmente identificados con la ciudad que la cámara mostraba en los contrastes de la vida de los barrios y un desfile militar en la Avenida de Mayo, de una modesta pensión de soñadores y las rutilantes candilejas del bataclán, de la pobreza de los sometidos y el lujo pasatista del cabaret….En general, la consecuencia fue lo necesariamente satisfactoria para justificar la insistencia, desechar un hipotético retorno a la película muda y presumir que para el cine argentino otra época comenzaba o estaba por comenzar.”[3]