El Decreto del 9 de febrero de 1825 es un conjunto de artículos que promulgó el General Antonio José de Sucre, con el fin de llamar a una reunión a todos los representantes de las provincias del Alto Perú, para resolver el destino de tales provincias.[1] Al ver Sucre que los dirigentes tenían un sentimiento autonomista muy fuerte decidió convocar a las provincias de Charcas a una asamblea constituyente para poder resolver el problema.
El 1 de febrero de 1825, el general Sucre había entrado a Puno junto con el Ejército Libertador. Ahí se le unió el doctor Casimiro Olañeta , sobrino del último de los generales realistas del Alto Perú, para darle un mensaje, el de promulgar un decreto con el fin de convocar a asamblea, para definir el futuro de las provincias del Alto Perú.
El 7 de febrero, Sucre llegó a La Paz,[2] donde fue recibido bajo aclamaciones multitudinarias.[3] Dos días después dictó el decreto del 9 de febrero, en el que mandó que una asamblea de diputados del Alto Perú se reuniese en Oruro y decidiera libremente la suerte de estos territorios. El 9 de febrero de 1825 el mariscal de Ayacucho promulgó el decreto que fue pilar fundamental para la formación de un nuevo estado.
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