La cruz de Piasca es una escultura gótica cruciforme proveniente de Liébana, esmaltada en limosinos, ejemplo destacado de la escultura de la época en Cantabria, España.[1] Se conservaba en Piasca, donde estuvo el monasterio de Santa María la Real, del cual queda la iglesia; pero tras muchas vicisitudes decidió trasladarse al Museo Diocesano, sito en Santillana del Mar, para su seguridad.[2]
Estilísticamente se encuentra en un estadio intermedio entre el Románico y el Gótico. Fue elaborada en el siglo XIII en Limoges, Francia, localidad cuyos talleres gozaron de grandísima fama durante la Edad Media. Se trata de una cruz doble de cobre dorado y esmaltada al champlevé. No se conserva entera, pues se han perdido los remates de los brazos.[2]