El conflicto de bandidos nigerianos es un conflicto entre el gobierno central y varias pandillas junto a milicias étnicas que se desarrolla en la región noroccidental del país. Comenzó en el año 2011 tras la inseguridad generada por Conflictos entre pastores y agricultores en Nigeria, permitiendo la acción de bandas criminales y grupos yihadistas.
Los orígenes del conflicto de los bandidos nigerianos se remontan a los conflictos entre pastores y agricultores ocurrido a principios del siglo XXI. El deterioro ambiental y la escasez de agua y tierra cultivable llevaron a las comunidades a competir ferozmente por esos recursos limitados. El desempleo, la pobreza a gran escala y la debilidad del gobierno local han permitido que un flujo constante de personas desesperadas recurran a actividades delictivas para ganarse la vida. Grandes áreas boscosas permitieron el escondite y la formación de campamentos en lo profundo del bosque. El personal policial y militar no cuentan con el equipo suficiente para llegar a dichas zonas.[1]
Para el 2021, solo en el estado de Zamfara existen alrededor de 30000 bandidos y 100 campamentos.[2]
Al menos 247 000 personas han sido desplazadas y 120 poblados han sido arrasados durante la actividad de los bandidos en el noroeste de Nigeria.[3][4] Otras 77 000 personas fueron desplazadas hacia la Región de Maradi en Niger donde los conflictos y saqueos han continuado. Para abril de 2021, unos 11 320 refugiados han sido reubicados.[5]