El colecho o cama familiar es una práctica en la que bebés o niños pequeños duermen con uno o los dos progenitores.[1] Es una práctica normal en muchas partes del mundo. El colecho puede ser practicado en la misma cama, en camas continuas o, cama y cuna unidas. Un estudio de 2006 en la India reveló que el 93% de los niños de entre 3 y 10 años dormían con sus padres.[2] El colecho se practicó ampliamente hasta el siglo XIX en Europa hasta que las casas comenzaron a tener más de un dormitorio y los niños su propia cuna. En Japón se practica el colecho hasta que los niños tienen 7 años. En muchas partes del mundo el colecho se practica simplemente para mantener al niño caliente durante la noche. Recientemente se ha reintroducido el colecho en la cultura occidental por los partidarios de la crianza con apego, que incluyen el colecho entre las prácticas naturales para una crianza saludable y feliz de los niños.
Se defiende la práctica del colecho por una serie de aspectos:[3]
Se ha indicado diversas razones para no realizar el colecho:
Diversas organizaciones (OMS, UNICEF, AEP) recomiendan una serie de precauciones a tener en cuenta a la hora de acostar al bebé y/o colechar:[8]
Se aconseja que los bebés duerman en la misma habitación que sus padres para reducir el SMSL. Acostar al bebé en una cuna "side-car" adosada a la cama proporciona casi todas las ventajas del colecho sin dar lugar a situaciones de riesgo para el bebé, especialmente en el caso de bebés que no son amamantados.