Cayo Fabricio Luscino

Summary

Cayo o Gayo Fabricio Luscino[a]​ fue un político y militar romano, el primero de la gens Fabricia en trasladarse a la ciudad de Roma. Ocupó el consulado en dos ocasiones (282 y 278 a. C.) y la censura en una (275 a. C.), siendo su familia originaria de Alatri.[2]​ El cognomen Luscinus significa «tuerto».

Cayo Fabricio Luscino
PalazzoTrinci024.jpg
Fabricio Luscino en un fresco de la Sala de los Gigantes del Palacio Trinci de Foligno (Italia)

Cónsul
-en el año 282 a. C.
Junto con Quinto Emilio Papo

Cónsul II
-en el año 278 a. C.
Junto con Quinto Emilio Papo

Información personal
Nombre en latín C. Fabricius C.f.C.n. Luscinus Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento valor desconocido Ver y modificar los datos en Wikidata
Antigua Roma Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento post. 275 a. C. Ver y modificar los datos en Wikidata
valor desconocido Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padres valor desconocido Ver y modificar los datos en Wikidata
valor desconocido Ver y modificar los datos en Wikidata

Su primera misiónEditar

Aparece por primera vez en la historia en el año 285 o 284 a. C., cuando fue enviado como embajador a Tarento, para disuadir a los tarentinos de hacer la guerra contra Roma, pero fue detenido por ellos, mientras enviaban embajadas a los etruscos, umbros y a los galos, con el propósito de formar una gran coalición contra Roma.[3]

Debe, sin embargo, haber sido puesto en libertad poco después, porque fue cónsul en 282 a. C. con Quinto Emilio Papo. Los Fabricios probablemente fueron clientes de la gens Emilia y, por lo tanto, recibieron apoyo político de los miembros de ese clan patricio.

Primer consuladoEditar

En su consulado, tenía que hacer la guerra en el sur de Italia contra los samnitas, lucanos y brucios. Marchó primero en alivio de la ciudad de Turios, a la que lucanos y brucios habían sitiado, bajo el mando de Estatilio. Los romanos obtuvieron una gran victoria, la ciudad de Turios fue liberada, y sus habitantes agradecidos erigieron una estatua del cónsul victorioso. Fabricio continuó con su éxito mediante la obtención de diversas otras victorias contra los lucanos, brutios y samnitas, tomando varias de sus ciudades, y obtuvo tan gran botín, que, después de dar una gran parte de este a sus soldados, y devolver a los ciudadanos el tributo que habían pagado el año anterior, llevó a la tesorería después de su triunfo más de cuatrocientos talentos.[4]

Hechos posterioresEditar

Tras la derrota de los romanos a manos del rey Pirro de Epiro en la batalla de Heraclea, Fabricio negoció la paz con Pirro, y posiblemente el rescate e intercambio de prisioneros. Plutarco comenta que Pirro quedó impresionado por la imposibilidad de sobornar a Fabricio, y que devolvió a los prisioneros sin necesidad del pago de ningún rescate.[5]​ La guerra fue renovada en el año siguiente, 279 a. C., cuando Fabricio sirvió de nuevo como legado, y compartió la derrota de la batalla de Asculum, en la cual se dice que fue herido.[6]

Segundo consuladoEditar

Al año siguiente, 278 a. C., fue elegido cónsul por segunda vez con Quinto Emilio Papo. Pirro, cuyas victorias habían sido adquiridas a gran precio, no estaba dispuesto a arriesgarse a otra batalla contra los romanos, especialmente bajo el mando de Fabricio, y los romanos tampoco, pues estaban ansiosos por recuperar su dominio sobre sus aliados, que se habían rebelado, por lo que se esperaba una conclusión de la guerra. La generosidad con que Fabricio y su colega enviaron al rey al traidor que había ofrecido envenenarlo, se ofrece como justo pretexto para la apertura de una negociación, y tan oportunamente se produce este evento, que Barthold Georg Niebuhr conjetura que era un plan preconcebido. Cineas fue enviado a Roma, llegó a la conclusión de una tregua, y Pirro embarcó hacia Sicilia, dejando a sus aliados italianos expuestos a la venganza de los romanos.

Fabricio empleó el resto del año en la reducción del sur de Italia, y en su regreso a Roma celebró un triunfo de sus victorias sobre los lucanos, brutios, tarentinos, y samnitas.[7]​ Se esforzó para obtener la elección de Publio Cornelio Rufino al consulado para el año siguiente (277 a. C.), en razón de sus capacidades militares, aunque era un hombre avaro.[8]

Censura y legadoEditar

Se indica en los fastos que Fabricio fue cónsul suffectus en el año 273 a. C., pero esto parece ser un error, derivada de la confusión de su nombre con el de Cayo Fabio Licino. Fue censor, en 275 a. C., con Quinto Emilio Papo, su antiguo colega en el consulado, y se distinguió por la severidad con la que trató de reprimir el creciente gusto por el lujo. La censura es particularmente célebre por la expulsión del Senado de Publio Cornelio Rufino, mencionado anteriormente, a causa de su posesión de diez libras de plata.[9]

Fabricio murió tan pobre como había vivido; no dejó dote a sus hijas, que el Senado, sin embargo, arregló, y con el fin de honrar su memoria, el estado le permitió ser enterrado en el Pomaerium, aunque esto estaba prohibido por una ley de las Doce Tablas.[10]

Los relatos que hay sobre Fabricio se atienen al estándar de austeridad e incorruptibilidad y una de las grandes encarnaciones de las "virtudes romanas", la nobleza incluso con los enemigos, el desinterés y la moderación. Aparece en una serie de bromas históricas moralizantes: se niega a cooperar con el envenenador contra el enemigo mortal de Roma, Pirro de Epiro ("Queremos que esté ileso, para que podamos vencerlo con las armas"); rechaza la oportunidad de vivir con lujo y honor como cortesano real hasta el final de sus días ante la oferta del monarca epirota; siendo "el primero en el estado, ... fue igual al último pobre"; castigó a las personas más respetadas de Roma por violaciones menores de la ley; apoya activamente al hombre que era su rival político en las elecciones consulares por el bien del estado, porque era un brillante militar, al que Roma necesitaba. Estos relatos sobre Frabricio Luscino eran similares a los de Curio Dentato, motivo por el que Cicerón a menudo los cita conjuntamente.

Véase tambiénEditar

NotasEditar

  1. En latín, C. Fabricius C.f.C.n. Luscinus.[1]

ReferenciasEditar

  1. Münzer, F. (1909). «Fabricius (9)». RE Band VI, 2 (en alemán). 
  2. Tito Livio ix. 43.
  3. Dion Cas. Frag. 144, ed. Reimar.
  4. Valerio Máximo i. 8. § 6, Plinio el Viejo HN xxxiv. 6, s. 15; Dionisio de Halicarnaso Exc. Leg. pp. 2344, 2355, ed. Reiske; Tito Livio Epit. 12; Barthold Georg Niebuhr, Historia de Roma vol. III. p. 437.
  5. Plutarco, Pirro 18
  6. Orosio iv. 1; Floro i. 18, donde erróneamente es llamado cónsul.
  7. Fastos Triunfales; Eutrop. ii. 14; Tito Livio Epit. 13.
  8. Cicerón de Orat. ii. 66.
  9. Tito Livio Epit. 14; Zonaras VIII. 6; Gell. XVII. 21.
  10. Valerio Máximo IV. 3. § 7; Gell. I. 14; Appul. Apol. p. 265, ed. Alt; Cicerón de Leg. ii. 23.

BibliografíaEditar

  • Broughton, T. R. S. (1951). The Magistrates of the Roman Republic: 509 B.C.-100 B.C. (en inglés). American Philological Association. 

Enlaces externosEditar

  • «Digital Prosopography of the Roman Republic» (en inglés). King's College London. 2019. 
  • Strachan, C. (2007). «Roman Republican and Imperial Senatorial Families» (en inglés). 
Cónsul de la República romana
Predecesores
Publio Cornelio Dolabela
Cneo Domicio Calvino Máximo
283 a. C.
con
Quinto Emilio Papo
282 a. C.
Sucesores
Lucio Emilio Bárbula
Quinto Marcio Filipo
281 a. C.
Cónsul II de la República romana
Predecesores
Publio Sulpicio Saverrión
Publio Decio Mus
279 a. C.
con
Quinto Emilio Papo (II)
278 a. C.
Sucesores
Publio Cornelio Rufino (II)
Cayo Junio Bubulco Bruto (II)
277 a. C.
  •   Datos: Q1196109
  •   Multimedia: Gaius Fabricius Luscinus