Catalina de Castilla (Illescas, 5 de octubre de 1422–Madrigal de las Altas Torres, 10 de septiembre de 1424) fue una infanta de Castilla, hija primogénita del rey Juan II.[2] Como heredera al Trono y para legitimar «la unión dinástica entre las ramas Trastámara y petrista» [2], fue jurada en la imperial ciudad de Toledo a principios de febrero de 1423 Princesa de Asturias,[3] título que ostentó hasta su prematura muerte.
Catalina de Castilla | ||
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Princesa de Asturias | ||
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Ejercicio | ||
Predecesor | Juan de Castilla | |
Sucesor |
Enrique de Castilla (Leonor de Castilla)[1] | |
Información personal | ||
Nacimiento |
5 de octubre de 1422 Illescas, Castilla | |
Fallecimiento |
10 de septiembre de 1424 (1 año) Madrigal de las Altas Torres, Castilla | |
Familia | ||
Casa real | Casa de Trastámara | |
Padre | Juan II | |
Madre | María de Aragón | |
Catalina nació el 5 de octubre de 1422 en Illescas, fruto del matrimonio entre Juan II de Castilla y María de Aragón.[4] y fue bautizada, con el nombre de Catalina por deseo de su padre en recuerdo de su abuela,[4] por Diego Gómez de Fuensalida, obispo de Zamora.[5]
El rey se dirigió a Toledo, desde donde mandó llamar a la reina para que acudiera con su hija. La recién nacida infanta debía ir a aquella ciudad para ser reconocida y jurada como princesa heredera de la Corona. Juan II ordenó, entonces, que las Cortes se reunieran en Toledo, pero, debido a una epidemia de peste, el rey no pudo llamar a los procuradores.[6] Por ello, partieron distintos caballeros en cuyas manos los representantes de las ciudades debían prestar el juramento que no pudieron realizar a la princesa en persona.[7]
La Crónica de los Reyes de Castilla describe el acto celebrado en una sala del Alcázar en enero de 1423, de la siguiente forma:[8]
[...] el infante Juan [el primero de los nobles] llegó a la cama donde estaba la princesa, y le besó la mano, y en las manos del rey hizo juramento y pleito de homenaje que en el caso que el rey falleciera sin dejar hijo varón legítimo... que desde entonces había a la princesa por reina y señora en estos reinos... y que guardaría su vida y salud y todo su servicio, a provecho y bien común de estos reinos, y desviaría todo mal y peligro de su persona y daño de sus reinos en cuanto él pudiese; y haría guerra y paz por su mandado de las villas y lugares y castillos que en estos reinos tenía, y la recibiría en ellos y en cada uno de ellos, airada o pagada, de día o de noche, con muchos o con pocos, como ella pluguiese; y que correría en todos sus lugares su moneda y no consentiría que corriese otra, y que haría y guardaría cerca de ella todas las cosas y cada una de las que el buen vasallo debe y es tenido de guardar a su rey y señor natural. Y esto hecho, el rey mandó que todos besasen la mano a la princesa y le hiciesen pleito y homenaje en las manos del infante Juan, teniendo el obispo de Cuenca el misal y la cruz en las manos, en que se producía el juramento.
Para festejar estos acontecimientos, se celebraron un torneo y varias justas en unos festejos que se alargaron una semana.[9]
El domingo 10 de septiembre de 1424 falleció Catalina en Madrigal de las Altas Torres,[10] cuando aún no había cumplido los dos años de edad. La infanta Catalina recibió sepultura en el convento de agustinas, extramuros de Madrigal de las Torres.[11][a]
La muerte de la princesa de Asturias dejó como única heredera a su hermana Leonor, que en aquel entonces tenía un año, a la espera de que la reina diera a luz al hijo que esperaba. El 5 de enero de 1425 nacería un varón, Enrique, que llegaría a ocupar el Trono como Enrique IV de Castilla.
Predecesor: Juan de Castilla |
Princesa de Asturias 1423 - 1424 |
Sucesor: Enrique de Castilla (Leonor de Castilla)[1] |