La calle de Cedaceros es una calle del distrito Centro de Madrid, que conecta la calle de Alcalá con la carrera de San Jerónimo.
Calle de Cedaceros | ||
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Madrid, España | ||
![]() Placa de la calle | ||
Otros datos | ||
Distrito(s) | Centro | |
Barrio(s) | Cortes | |
Orientación | ||
• norte | calle de Alcalá | |
• sur | carrera de San Jerónimo | |
Cruces | Carrera de San Jerónimo, calle de Alcalá, calle de los Madrazo, calle de Zorrilla y calle de Arlabán | |
Ubicación | 40°25′03″N 3°41′55″O / 40.417383333333, -3.6984805555556 | |
Con tal denominación figuraba tanto en el plano de Teixeira (1656) como en el de Espinosa (1769).[1] Debía su nombre a las tiendas que instalaron aquí los fabricantes de cedazos y de cribas.[1] Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1760.[1] En 1895 cambió el nombre por el del político, orador y alcalde de Madrid, Nicolás María Rivero (1814-1878). A pesar del cambio de denominación, popularmente seguía siendo conocida por Cedaceros, por ello, en 1943 recuperó su tradicional denominación.[2]
En la esquina de la calle Cedaceros y Alcalá, en aquel entonces Palacio de la Condesa-Duquesa de Benavente, murió en 1794 don Ramón de la Cruz.[2]
En el número 7 se encontraba el Cine Bogart, reconvertido en la actualidad en un cabaret o club.[3] El edificio se construyó en 1907 bajo la batuta arquitectónica de Luis López López. Se usó como cine y sala de espectáculos de variedades bajo el nombre Salón Madrid. En 1916 pasó a ser un frontón, en 1920 en el Teatro Rey Alfonso y posteriormente, en las décadas de 1960 y 1970 pasó a denominarse Teatro Arniches. En la década de 1980 pasó a ser el Cine Bogart. En 1996 y 1997 albergó las dos primeras ediciones del festival de cine LesGaiCineMad. En 2001 el edificio cerró sus puertas y se abandonó, siendo reclamado por colectivos okupas en 2006 para su reutilización como espacio cultural. En 2015 fue reabierto por una sociedad de empresarios como salón cabaret con cierta polémica,[4] pero finalmente se estableció como un local de eventos culturales y privados bajo el nombre de El Principito, donde durante 2015 y 2016 fue conocido por alojar la exclusiva sesión Cha Cha Club generalmente reservada para los altos miembros del mundo del espectáculo español.[5]
En el número 6, Antonio Palacios tuvo su estudio de arquitectura. En la actualidad se conserva únicamente la fachada, a la espera de su reconversión a oficinas.[6]