La botija de dos asas es un recipiente de arcano diseño alfarero definido en los repertorios cerámicos como vasija de barro, por lo general de tamaño mediano, cuerpo esférico y de cuello estrecho y breve.[2][a] Su morfología y usos –especialmente relacionados con la alfarería de agua–, documentados en casi todas las guías y obras básicas sobre cacharrería popular o alfarería de basto,[3][4] presentan una diversidad iconográfica sujeta a cierta unidad tipológica: vasijas globulares, panzudas, de cuello pequeño pero grueso del que parten dos asas estilizadas que tras abrir un ángulo más o menos pronunciado se apoyan en los hombros de la pieza.[4][5]
Las formas de la botija de dos asas fueron obra habitual en alfarerías tan representativas como las de Moveros (Zamora),[6] Jiménez de Jamuz (León),[7]. Priego (Cuenca), y Alcázar de San Juan o Santa Cruz de Mudela en Ciudad Real[8]. En su monografía dedicada a los barreros manchegos, Lizcano Tejado documenta, agrupa y analiza el pasado de las botijas aguaderas de dos asas y su importancia en la vida agrícola y rural en la meseta española.[9]
Desaparecido su uso utilitario, su porte y diseño han sido recuperados para la cerámica decorativa en focos como el cordobés de La Rambla, pasando como piezas tradicionales de la alfarería española a los museos especializados.[10][11]