La rata de agua (Arvicola sapidus) es una especie de roedor de la familia Cricetidae. Es un gran cricétido de gran parte de Francia, España y Portugal. Aunque históricamente considerado un miembro de la misma especie que Arvicola amphibius, Musser y Carleton (2005) consideran que son distintos.[2] Está listado en la Lista Roja IUCN como vulnerable debido a muchas de las mismas razones que para la rata de agua norteña.[1]
Rata de agua | ||
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Estado de conservación | ||
![]() Vulnerable (UICN 3.1)[1] | ||
Taxonomía | ||
Reino: | Animalia | |
Filo: | Chordata | |
Clase: | Mammalia | |
Orden: | Rodentia | |
Familia: | Cricetidae | |
Subfamilia: | Arvicolinae | |
Género: | Arvicola | |
Especie: |
A. sapidus Miller, 1908 | |
Distribución | ||
![]() Mapa de distribución de Arvicola sapidus | ||
Sinonimia | ||
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Pesa entre 150 y 280 gramos y tiene las orejas pequeñas. Su cuerpo mide entre 16 y 23 cm, la cola mide 12 cm por término medio. El pelaje es marrón oscuro sobre la espalda, en contraposición con el gris del vientre.
Es sobre todo herbívoro (fitófago) pero también puede comer algún animal acuático (insectos, alevines, anfibios...).
Las hembras pueden parir hasta 5 veces al año, aunque lo normal son 2. La gestación dura 21 o 22 días y suelen tener de 2 a 7 crías por parto. La madurez sexual se alcanza en un poco más de un mes. La longevidad de esta especie es de 2 años.
Esta especie está presente en Francia, España y en Portugal. Tras la amenaza de desaparición a corto plazo, se emprendieron algunos esfuerzos para salvarlo, que fueron desde campaña de información y sensibilización del público a cambios en las obras públicas que afectan al hábitat de la rata anfibia y a la conservación de su hábitat.
Al ser un animal herbívoro, su carne ha sido estimada para consumo humano. En lugares como la Albufera de Valencia, donde se las conoce como ratas de marjal o de la Albufera, fue muy apreciada y formó parte de la gastronomía local. Antaño era común verla como ingrediente de la paella –paella de rata–.[3][4]
¡Un bocado delicioso!. [...] Las ratas de la marjal sólo comían arroz; eran plato de príncipe. No había más que verlas en el mercado de Sueca, desolladas, pendientes a docenas de sus largos rabos en las mesas de los carniceros. Las compraban los ricos; las poblaciones de la Ribera no comían otra cosa.
Asimismo, en el delta del Ebro antiguamente se les llamaba taus, y eran cazadas por su carne.