Antonio Romero Ortiz (Santiago de Compostela, 24 de marzo de 1822-Madrid, 18 de enero de 1884) fue un político, abogado y periodista español, ministro de Gracia y Justicia durante el Gobierno Provisional del Sexenio Democrático y ministro de Ultramar en gobiernos de Zabala y Sagasta, en las postrimerías de la Primera República. Tuvo una notable importancia dentro del movimiento conocido como provincialismo gallego.
Antonio Romero Ortiz | ||
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![]() Antonio Romero Ortiz, por Joaquín Gutiérrez de la Vega López, 1886 (Museo del Prado, Madrid). | ||
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Ministro de Gracia y Justicia | ||
8 de octubre de 1868-18 de junio de 1869 | ||
Predecesor | Carlos María Coronado | |
Sucesor | Cristóbal Martín de Herrera | |
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Ministro de Ultramar | ||
13 de mayo de 1874-31 de diciembre de 1874 | ||
Predecesor | Víctor Balaguer | |
Sucesor | Adelardo López de Ayala | |
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9.º gobernador del Banco de España | ||
← 1 de mar. de 1881-27 de oct. de 1883 → | ||
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Miembro de número de la Real Academia de la Historia (medalla 2) | ||
1880-1884 | ||
Predecesor | Pedro Sabau y Larroya | |
Sucesor | Manuel Danvila y Collado | |
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Información personal | ||
Nacimiento |
24 de marzo de 1822 Santiago de Compostela (España) | |
Fallecimiento |
18 de enero de 1884 Madrid (España) | (61 años)|
Sepultura | Sacramental de San Lorenzo y San José | |
Residencia | Calle de Serrano | |
Nacionalidad | Española | |
Educación | ||
Educado en | Universidad Complutense de Madrid | |
Información profesional | ||
Ocupación | Político, abogado y periodista | |
Partido político | Unión Liberal | |
Miembro de | Real Academia de la Historia | |
Nacido en la ciudad gallega de Santiago de Compostela el 24 de marzo de 1822,[1] era hijo del notario Domingo Manuel Romero y de Rita García Mariño,[1] natural de Palmeira.[2] En 1837 obtuvo el título de bachiller en Filosofía y en 1843 se licenció en Derecho,[1] finalizando la carrera en la Universidad Central de Madrid.[2] Considerado un miembro clave del movimiento provincialista gallego,[3][4] en 1846 participó en el llamado levantamiento de Solís, una sublevación en Galicia en contra de Narváez, sin embargo el fracaso de la insurrección le obligó a exiliarse en Portugal, bajo amenaza de pena de muerte.[2] Como periodista colaboró en publicaciones como Santiago y a ellos y El Porvenir, junto a José Rúa Figueroa,[5] La Nación[2] o La Península,[2][6] periódico del que fue fundador y que sobrevivió hasta la promulgación de la Ley de Imprenta de Nocedal.[2]
En 1854 fue secretario del Gobierno de Madrid, para más tarde ejercer como gobernador civil de varias provincias:[2] Toledo, Alicante y Oviedo.[7] Entre 1865 y 1866 fue subsecretario de Gracia y Justicia bajo gobierno de O'Donnell.[2] Fue diputado en doce legislaturas distintas, en concreto las correspondientes a las elecciones de 1854, 1858, 1863, 1864, 1865, 1869, 1871, abril de 1872, agosto de 1872, 1876, 1879 y 1881,[8] las tres últimas por el distrito de Noya.[9]
Tras el desencadenamiento de la Revolución de Septiembre pasó a apoyarla, convirtiéndose en una de sus principales figuras.[2] El 8 de octubre fue nombrado ministro de Gracia y Justicia —en un gabinete presidido por el general Serrano—, cargo que ejercería hasta el 18 de junio de 1869.[10] Desde este ministerio tomó una serie de medidas, a las que Revuelta González describe como de «carácter regalista-anticlerical»,[11] entre las que se incluyeron la firma del decreto del 12 de octubre en el que suprimía la Compañía de Jesús,[2][11] el decreto estableciendo la unidad de fueros, la creación de la sala de lo contencioso en el Tribunal Supremo de Justicia[2] o el embargo de los fondos de la Sociedad de San Vicente de Paúl,[12] además de presentar el 19 de mayo de 1969[13] un proyecto de Libro I del Código Civil, que no cuajó,[14] en el que se pretendía transferir por completo la potestad de celebrar matrimonio de la Iglesia a la autoridad civil;[13] Montero Ríos tachó esta propuesta de «radical» en comparación con la suya posterior de 1870.[15]
Opuesto a la pena de muerte, durante su periplo como ministro de Gracia y Justicia no se produjeron ejecuciones, concediendo treinta y dos indultos de pena capital.[2] Fue el último ministro de Ultramar de la Primera República, en gobiernos de Zabala y Sagasta, entre el 13 de mayo de 1874 y el 31 de diciembre de ese mismo año.[16]
Ya durante el reinado de Alfonso XII, fue presidente de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles[17][a] y gobernador del Banco de España,[17] entre marzo de 1881 y octubre de 1883.[18] Autor de La literatura portuguesa en el siglo XIX (1869),[17][19] fue elegido miembro de número de la Real Academia de la Historia el 12 de marzo de 1880, tomando posesión el 30 de enero de 1881.[20]
Perteneciente a la masonería,[6] José Antonio Ferrer Benimeli afirma que fue gran comendador y gran maestre del Gran Oriente de España desde mayo de 1881.[21] Galo Sánchez Casado, en su obra Los altos grados de la masonería, afirma que sustituyó en dicho cargo a Práxedes Mateo Sagasta en 1880.[22] Según Léo Taxil, Romero Ortiz se convertiría al catolicismo a la hora de su muerte.[23]
En Madrid tuvo su residencia en la calle Serrano,[2][20] número 22, donde falleció[20] el 18 de enero de 1884.[2] Se le enterró en la sacramental de San Lorenzo.[20]
Predecesor: Carlos María Coronado |
Ministro de Gracia y Justicia de España 8 de octubre de 1868-18 de junio de 1869 |
Sucesor: Cristóbal Martín de Herrera |
Predecesor: Víctor Balaguer |
Ministro de Ultramar de España 13 de mayo de 1874-31 de diciembre de 1874 |
Sucesor: Adelardo López de Ayala |
Predecesor: Martín Belda |
Gobernador del Banco de España marzo de 1881-octubre de 1883 |
Sucesor: Juan Francisco Camacho |
Predecesor: Pedro Sabau y Larroya |
Real Academia de la Historia (medalla 2) 1880-1884 |
Sucesor: Manuel Danvila y Collado |
Predecesor: Francisco Ponzano Almirall |
Soberano Gran Comendador[cita requerida] 1880-1884 |
Sucesor: Manuel Becerra y Bermúdez |