En el gobierno de Rafael Correa se revelaron un total de 5 cables[1] (informes) filtrados de organismos estadounidenses en Ecuador, difundidos por WikiLeaks donde citan a Guillermo Lasso como informante de la embajada de Estados Unidos en Ecuador. Según una de estas filtraciones,[2] Lasso informó a funcionarios estadounidenses que mantuvo reuniones con sectores empresariales y miembros de la oposición -Lucio Gutiérrez, Álvaro Noboa y Jaime Nebot- para difundir un informe realizado por la Fundación Ecuador Libre, que él preside, donde enumeraba los riesgos que la administración de Correa podría suponer y pedía unirse para, en un esfuerzo conjunto, lograr contrarrestar las políticas de Rafael Correa.[3][4][5][6][7][8][9] Cuando se le preguntó sobre este asunto, Lasso afirmó que "Yo tengo derecho de hablar con infinidad de personas que acuden a mí para escuchar una opinión sobre lo que sucede en el Ecuador en un momento dado".[10]
En este cable se revela a Guillermo Lasso como asesor no oficial de Lucio Gutiérrez y su intermediación para que la Iglesia asuma un rol conciliador en la crisis política que en ese entonces se vivía.[11]
Se revela que el Banco del Guayaquil tuvo en su poder varios bonos de deuda del Estado ecuatoriano que el gobierno de Alfredo Palacio y su ministro de economía de ese entonces, Rafael Correa, deseaba declarar ilegales para su posterior impago.[12] Esto no sucedió hasta el 2009, en el gobierno de Rafael Correa, lo cual ahorró al país más de 7 mil millones de dólares netos.[13]
En una reunión con consejeros económicos (Economic Counsellor - EconCouns) el 13 de julio, Lasso habría dicho que creía que la propuesta de devolver los fondos a los afiliados era un intento del expresidente y cabeza del PSC, León Febres Cordero Ribadeneyra, de forzar a que el gobierno de Palacio acudiera a él por apoyo. Febres Cordero era el único que podía garantizar que un veto parcial no sería derrumbado, y que el precio que Palacio tendría que pagarle para mantener su gobierno a flote financieramente sería alto. El Congreso de aquel entonces, en una estrategia populista, propuso la entrega completa de los fondos a los trabajadores, en un plazo de 90 días. El Ministro de Economía, Rafael Correa, lideró una campaña pública en contra de la ley.[14]
En este cable Guillermo Lasso informa a la embajada de que está coordinando una respuesta articulada del sector privado hacia las políticas implementadas por la administración del presidente Rafael Correa. La fundación por él instaurada, Ecuador Libre, ha realizado un informe previo a las elecciones con el apoyo del expresidente de El Salvador, Francisco Flores, para identificar los riesgos que podrían implicar la administración de Rafael Correa. El análisis fue terminado antes que Correa asumiera la presidencia. Las cuatro amenazas que Ecuador Libre identificó son:
También indica que se ha reunido con las cámaras de comercio e industrias de Quito, Guayaquil y Cuenca para compartir su análisis, y que éstas fueron añadiéndose para contraatacar las políticas de Rafael Correa.
Además informa que se ha reunido con varios líderes políticos y existen reales limitantes para trabajar con ellos. Lucio Gutiérrez va a sumar esfuerzos con la comunidad empresarial solo en sus propios términos, Álvaro Noboa no entiende lo que está ocurriendo en Ecuador y Jaime Nebot se ha enmarcado únicamente en la defensa de los intereses de Guayaquil.
Lasso además dijo que cuando Rafael Correa se entere de los esfuerzos de la comunidad empresarial va a reaccionar con un gran golpe. Sin embargo no solicitó extenso apoyo al embajador, únicamente el eco que el gobierno de Estados Unidos debe dar para un llamamiento al sector privado en defensa de las libertades individuales.[2]
En este cable Guillermo Lasso denuncia que las políticas de Rafael Correa, como el impedimento que la banca use la base de datos nacionales de reportes de créditos o la reducción de las tasas de interés, produce que la banca vacile en el otorgamiento de créditos, sobre todo a los más pobres y que éstos préstamos se reducirán a menos que el gobierno ordene lo contrario. El embajador entonces contrasta las afirmaciones pesimistas de Lasso y otros con la de aquellos que consideran que la mayoría de reformas de Rafael Correa son sumamente favorables para la producción nacional. Para finalizar Lasso predice que luego de la aprobación de la Constitución, elaborada en la Asamblea Constituyente de Montecristi, Correa se mantendrá firme en la izquierda.[15]
Al preguntársele sobre estos cables diplomáticos, Lasso ha afirmado:
"Yo tengo derecho de hablar con infinidad de personas que acuden a mí para escuchar una opinión sobre lo que sucede en el Ecuador en un momento dado. En este caso digo en público lo que dije en privado: quien quiera enfrentar a un político como el presidente (Rafael) Correa, tiene que hacerlo acompañado de un espíritu de defensa de principios y nunca de intereses particulares."[10]