Retrato de Felipe II es la denominación de numerosos retratos del rey Felipe II de España (para otros monarcas homónimos véase la página de desambiguación).
Además de los retratos militares en que aparece con armadura, la puesta en escena del "rey prudente" tenía como uno de sus puntos fundamentales una imagen sobria a la que contribuía el traje oscuro y un único adorno: el Toisón de Oro.[1]
Para Fernando Checa Cremades, "con los retratos de Felipe II nos encontramos, en la mayor parte de los casos, ante la idea de similitud, antes que con la de metáfora."[2]
Tiziano fue, sin duda, el pintor preferido por el rey... desde las poesie hasta retratos de la importancia del realizado en Augsburgo en 155, uno de los hitos del retrato «político» de todos los tiempos, sin olvidar alegorías como La Religión socorrida por España. Alonso Sánchez Coello, siguiendo las maneras de Antonio Moro, planteó una forma de presentar la majestad real diferente a la propuesta por Tiziano. A la presencia ostentosa y aparente del veneciano, Antonio Moro y Alonso Sánchez Coello desarrollan un concepto de la representación del efigiado mucho más escueto y contenido, acentuando la idea de una majestad distante, de fría y alejada presencia, que convenía muy bien a los rasgos de ocultamiento que Felipe II gustó de cultivar cada vez en mayor medida.[3]
Son especialmente importantes las varias realizadas por Leone Leoni y Pompeo Leoni.
Como era propio, se representaba la efigie de Felipe II en las monedas de su época.[22]