Los miembros de la gens Julia son todos aquellos antiguos romanos que tuvieron por nomen gentilicium «Iulia» o «Iulio». Originarios de Alba Longa, emigraron a Roma por decisión de Tulo Hostilio donde fueron incluidos en el patriciado.[1] Ocuparon las más altas magistraturas en los siglos V y IV a. C. Sin embargo, tras la promulgación de las leges Liciniae Sextiae, su importancia decae y apenas se los menciona durante los siguientes dos siglos.
En el siglo I a. C. dos de sus miembros, Julio César y Augusto, escalaron hasta posiciones destacadas en la administración del Estado. El propio Augusto está considerado el fundador de un nuevo régimen, el Imperio romano, y el iniciador de su propia dinastía: los Julio-Claudios. La ampliación de clientelas mediante la concesión de la ciudadanía romana que emprendieron estos dos hombres y otros miembros de la dinastía multiplicó el número de romanos que pertenecieron a este clan, aunque las diferentes familias no tenían lazos consanguíneos. Así, durante la época imperial, «Iulius» fue uno de los nomina gentilicium más frecuentes.