La Segunda Guerra Mundial modificó o dio cambios permanentes en el equilibrio de poder en Europa y en Asia. En el caso de Europa Oriental y el Lejano Oriente, se realizaron profundos cambios territoriales. El fin de la guerra supuso el comienzo de las negociaciones para la firma de una serie de tratados que originaron nuevos territorios, como por ejemplo Alemania (Prusia Oriental), Checoslovaquia, Finlandia, Hungría y Rumanía en Europa. Polonia recibió territorios de Alemania (Pomerania), tras lo cual Alemania sería conocida como la República Federal Alemana (1949-). La guerra dejó al descubierto la debilidad de los países europeos y los movimientos emancipadores colonias se generalizaron con el apoyo de las dos superpotencias. Los ejércitos de las potencias coloniales no tenían ya capacidad para controlar dichos movimientos, por lo que a lo largo de la segunda mitad del XX se produjo la llamada descolonización.
También se caracterizó por grandes masacres en todo el mundo como en:
Alemania Nazi: en contra de los judíos, los homosexuales, los Testigos de Jehová y los soldados capturados en batalla de los aliados.
El mundo quedó dividido en dos bloques: