Sus estudios universitarios los llevó a cabo en el Conservatorio Nacional de Música y Arte Escénico. Poco después, se unió al grupo de danza contemporánea de Myriam Winslow, considerado como la primera compañía de danza contemporánea en Argentina.
En 1947 volvió a Argentina y, si bien llegó a participar en algunas producciones como bailarina solista, se vio incapaz de continuar bailando debido a una enfermedad.[3] Ante esto, optó por dedicarse a la coreografía. Tres años después, en 1950, abrió su propia escuela de danza.[2] De acuerdo a la Fundación Konex, en 1955, Itelman montó la producción Ciudad nuestra Buenos Aires en el Teatro Nacional Cervantes, la cual se convirtió en la primera en combinar el tango, la poesía y la danza contemporánea.[1]
Una década después, en 1957, volvió a viajar a EE.UU donde permanecería por los próximos doce años en Nueva York desempeñándose como profesora y directora del departamento de danza del Bard College. En este período, colaboró con Merce Cunningham, Hanya Holm, Alwyn Nikolais, además de estudiar maquillaje e iluminación con Erwin Piscator, teatro con Lee Strasberg y dirección televisiva y pintura en el Brooklyn Museum of Arts.[2] Frecuentemente, visitaba Argentina para estrenar nuevas producciones tales como Casa de puertas y Odi et emo. Finalmente, en 1969, volvió una vez más a Argentina donde inauguró el Café Estudio de Teatro Danza de Ana Itelman, cuyo propósito es difundir nuevas formas de danza. A lo largo de los próximos años, creó y dirigió varias producciones de ballet para los grupos de ballet contemporáneo del Teatro General San Martín y del Teatro Colón.[1]
Fallecimiento
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Se suicidó en 1989, a la edad de 62 años.[4] Ese mismo año, la Fundación Konex la galardonó con el «Diploma al Mérito - Coreógrafo».[1] Cabe señalarse que la Fundación Antorchas creó el Archivo Itelman, compuesto de información biográfica sobre la bailarina así como varias de sus reflexiones en torno a la danza.[5]