Alfredo Colmo (Buenos Aires, Argentina, 22 de junio de 1878 – ídem. 5 de junio de 1934)[1] fue un jurista especializado en Derecho Civil que se desempeñó como juez de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y como profesor titular de su especialidad en la Universidad de Buenos Aires. Es autor de obras de Derecho Civil, recordándose especialmente sus libros La justicia (póstuma publicación) y De las obligaciones en general: tratado teórico-práctico de las obligaciones en el derecho civil argentino.
Alfredo Colmo | ||
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![]() Alfredo Colmo | ||
Información personal | ||
Nacimiento |
22 de junio de 1878![]() | |
Fallecimiento |
5 de junio de 1934 (56 años)![]() | |
Nacionalidad | Argentina | |
Educación | ||
Educado en | Universidad de Buenos Aires | |
Información profesional | ||
Ocupación |
Jurista Juez | |
Estudió abogacía en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires donde se graduó obteniendo el Premio Universitario (Medalla de Oro) de su promoción y en el año 1901, se doctoró con una tesis sobre Prescripción comercial por la cual recibió el Premio Facultad.
Se desempeñó en el Profesorado del Colegio Nacional y Escuela Normal y en 1904, previo concurso de antecedentes, fue designado profesor de Derecho Civil, enseñando durante muchos años Obligaciones y Contratos.
En 1911 fue elegido diputado nacional, cargo que ejerció hasta 1914. En 1920 se lo designó vocal de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil 1°, donde algunos de sus votos en disidencia fueron el punto de partida de trascendentes cambios de jurisprudencia.
Uno de los temas por los que se interesaba, y sobre el cual escribió varios trabajos, fue el de la educación. Fue miembro de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires, donde uno de sus sillones lleva su nombre. También se desempeñó como Cónsul General de la Argentina en Toulouse, Francia y en Liverpool (Reino Unido).
Pablo Calatayud, que fuera su alumno antes de sucederlo en su cátedra, dice de Colmo:
"Hablaba con claridad y con método, con sencillez y serena elocuencia. Tenía la atracción de lo original. Era un renovador. Sus lecciones nos sugestionaban con una extraordinaria erudición..."[2]
De Colmo se recuerda su afirmación de que:
"...el jurista y magistrado que no sepa sino Derecho, no sabe derecho, esto es, no sabe de nada"[2]
Falleció el 5 de junio de 1934 mientras asistía en el Teatro Nacional Cervantes a un acto conmemorando del cincuentenario de la Ley 1420 de Educación. En su testamento dispuso donar a la Biblioteca Nacional de Maestros su importante colección jurídica de 12.000 volúmenes. Una calle del barrio de Nueva Pompeya de la ciudad de Buenos Aires lleva su nombre como homenaje.