Al-Mansur Nur al-Din Ali (en árabe: المنصور نور الدين علي) fue un sultán mameluco de Egipto, hijo del también sultán Aibek y que sucedió en el cargo a su padre cuando este fue asesinado en 1257.[1] Reinó entre marzo/abril de 1257 y noviembre/diciembre de 1259. Sin poder real, fue simplemente un títere en manos de los jefes militares que se disputaban el poder.
Al-Mansur Nur al-Din Ali | ||
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![]() Dinar de oro de Al-Mansur Ali | ||
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Sultán de Egipto | ||
1257-1259 | ||
Predecesor | Aibek | |
Sucesor | Qutuz | |
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Información personal | ||
Nacimiento |
1242 El Cairo (dinastía ayubí) | |
Fallecimiento | c. años 1300juliano | |
Religión | Sunismo | |
Familia | ||
Familia | Dinastía bahrí | |
Padre | Aibek | |
Información profesional | ||
Ocupación | Gobernante | |
Cuando su padre fue asesinado por su esposa Shajar Al-Durr en abril de 1257,[nota 1] los partidarios de su padre lograron matar[3] a esta, que no consiguió recabar la ayuda que esperaba de los mamelucos bahríes enemistados con Aibek.[1] Aquellos entronizaron a Ali,[4] que por entonces contaba quince años y que asumió el nombre de al-Mansur («el victorioso»).[1][2][3]
En realidad, el joven sultán no era más que un mero títere que ocultaba la disputa por el poder de diversas figuras: su atabeg Sanjar al-Halabi —mameluco bahrí—, Sanjar al-Ghatmi —jefe de los mamelucos bahríes que habían permanecido en Egipto tras el asesinato de su jefe en 1254— y Qutuz al Muizzi, el favorito del difunto Aibek y asesino del jefe bahrí Aqtay en 1254.[1] Este pronto logró deshacerse de al-Halabi y consolidar su poder, pese al odio que le profesaban los bahríes.[5] Otra figura poderosa de la política egipcia del momento era la madre del sultán.[6]
Durante el reinado, se repelieron varios intentos de los mamelucos bahríes que se habían exiliado en Siria de invadir el país.[7]
En noviembre de 1259, poco después de que la noticia de la entrada de los mongoles en Siria, llegase a El Cairo Qutuz decidió acabar con la ficción del reinado de Ali y apoderarse del trono, aunque tuvo buen cuidado de hacerlo cuando sus principales rivales se hallaban fuera de El Cairo.[8][4][3] Qutuz justificó este acto alegando que la juventud del sultán derrocado le impedía tomar las medidas necesarias para afrontar la grave amenaza mongola.[9][4] La medida contó finalmente con el beneplácito de los demás jefes militares del sultanato, que al comienzo se habían opuesto al derrocamiento del hijo de Aibek.[4][6]