El acero al cromo es un tipo de acero inoxidable (que no se oxida), templable y magnético. Dispone de una estructura ferrítico-martensítica, y contiene desde el 0.08 % hasta el 0.30 % de carbono; desde el 5 % hasta 17 % de cromo; y en algunos casos contiene pequeñas cantidades de molibdeno y de níquel.[1]
Recibe las designaciones AISI 502 (410, 414, 420 y 431),[1] En31, SUJ2, 100Cr6, 100C6 o DIN 5401 en distintas normas. Se utiliza para aplicaciones como cojinetes, herramientas, taladros y determinados utensilios resistentes al calor. La temperatura máxima a la que se permite el funcionamiento a largo plazo de los aceros con alto contenido de cromo es de unos 650 °C.[2]
No debe confundirse con el acero cromado, denominación que corresponde a cualquier tipo de acero que haya sido recubierto mediante electrólisis con una capa de óxidos de cromo y cromo metálico, lo que le da un aspecto brillante y un acabado suave.