El absceso del psoas es una enfermedad infecciosa que se presenta de manera poco frecuente. Suele ser de diagnóstico tardío, porque se presenta con síntomas inespecíficos.[1]
Absceso del psoas | ||
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![]() Absceso paraespinal en el músculo psoas | ||
Especialidad |
infectología cirugía gastroenterología | |
Pueden dividirse en dos categorías: primarios y secundarios. Los primarios resultan de diseminación hemática o linfática de un foco lejano, son más frecuentes en menores de 20 años y se asocian al uso de uso de drogas parenterales o inmunosupresores. Los secundarios son provocados por extensión directa de un foco vecino, son más frecuentes en países desarrollados y se dan en mayores de 10 años.[1]
Su etiología se desconoce con exactitud. Se cree que se debe a traumas que comprometan el movimiento de flexión-extensión del muslo sobre la cadera, en el que participa el psoas. El músculo psoas se localiza en la pelvis, va de las vértebras al fémur, es grueso, y permite la marcha. El microorganismo implicado más frecuentemente en la actualidad es el Staphylococcus aureus.[2]
El absceso del psoas puede ser primario o secundario, según su distribución:
Se presenta con dolor durante la marcha, aumenta con la flexión del muslo sobre la cadera. El paciente sufre de fiebre, malestar general, astenia y adinamia. Hay dolor a la puño-percusión de la región lumbar. En los niños se presenta como cojera aguda con fiebre.[2]
Los exámenes que se practican, que son el cuadro hemático, la ecografía abdomino-lumbar o la tomografía axial computada, detectan la colección purulenta.
El manejo es médico-quirúrgico, se inician antibióticos como la ampicilina/sulbactam puede hacerse un drenaje percutáneo guiado por imágenes o se practica incisión en flanco, disección extraperitoneal, hasta el psoas y drenaje con colocación de un dispositivo específico.[3]
El pronóstico es bueno, si el tratamiento se instaura con prontitud.