Combatir el blue monday

Antídotos sencillos contra el Blue Monday

Hasta la tristeza es tendencia. Y lo que toca hoy es el día más triste del año, el llamado Blue Monday, el Lunes Azul, por eso de que éste es un color asociado más bien a la melancolía, al ánimo bajo... Fue en 2005 cuando un profesor de Cardiff (Gales) dijo haber dado con la ecuación del récord de tristeza, tuvo sus seguidores y la fecha se ha ido afianzando en el imaginario popular. Aún no tiene réplica comercial, como el Black Friday, aunque todo se andará.

Sus componentes cierto es que no son para tirar voladores y el resultado es que el tercer lunes de enero puede considerarse el más tristón del año: con el lunes comienza la semana laboral; es pleno invierno (frío, lluvia, cielos grises y escasea la luz) y el ansiado verano se antoja aún muy lejano; el jolgorio navideño apenas se atisba ya por el retrovisor y ha dejado un reguero de gastos y deudas para una cuesta de enero que aún tiene diez días por delante. Además, ha habido tiempo para que los grandes propósitos que se fijan con el inicio del nuevo año (adelgazar, ahorrar, dejar de fumar, mejorar en el trabajo, ser menos rehén del móvil, ordenar la casa, hacer deporte, etcétera) comiencen a fracasar.

Con este panorama, y tras un análisis con números, el citado profesor galés concluyó que el ánimo toca fondo el tercer lunes de enero. Sin dar pie a la frivolidad -porque eso de la tristeza es algo más serio que echar de menos el sol o lamentarse por un par de kilos de más- hay que estar preparado por si el Blue Monday consigue afectar. Aquí van unas cuentas sugerencias de artistas y profesionales asturianos para afrontar este lunes de forma sencilla, placentera y amena. Nada hay que un buen libro o un buen vino no puedan remediar, hoy y el resto de días del año.

LITERATURA. "No hay días tristes, la tristeza se lleva encima y un libro es un antídoto magnífico", sostiene Santiago Pérez, bibliotecario de Tineo, quien propone unos cuantos títulos capaces de anular el Blue Monday: "Los papeles póstumos del Club Pickwick", de un Charles Dickens "descacharrante, humor inglés del buenísimo"; la siempre a mano "Mafalda" de Quino; "Wilt", de Tom Sharpe, "absurda, hilarante, imposible no reír"; la ácida "El secreto de la modelo extraviada", de Eduardo Mendoza, y "El azar de la mujer rubia", donde Manuel Vicent hace gala de su "humor fino e irónico", o en la misma línea "Aguirre el magnífico". También incluye "Wilt" y Mafalda ("nunca puede faltar un buen cómic") el bibliotecario y cronista de Grado, Gustavo Adolfo Fernández, quien añade "La conjura de los necios", de John Kennedy Toole. "Un día triste también se puede combatir con la poesía, por ejemplo 'Donde nadie me llama', de Fernando Beltrán". Y recomienda autorrecetarse lo favorito, "en mi caso, la ciencia ficción clásica como pudiera ser 'Fundación', de Isaac Asimov". La escritora y guionista María Ruisánchezapuesta por "La radio de piedra": "Es del gran Juan Herrera que sabe sacarle las sonrisas a las miserias cotidianas".

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COMER Y BEBER. Ninguna pena pasajera puede plantar cara a una buena mesa. El enólogo y viticultor Germán R. Blanco necesita rodearse "de personas con mucha energía positiva" y recomienda tres vinos de amigos: "Ellos y sus vinos son capaces de darle la vuelta a un día de mierda". Ahí van: Pirita 2014, de Charlotte Allen, quien los elabora en una antigua discoteca en Fermoselle (Zamora); Pur Xarel.lo 2014 de Celler Pardas, de Ramón Parera, para "alegrar el día a cualquiera, con tranquilidad, eso sí"; y Zorzal Graciano 2017, de Navarra, de los Sanz Brother's y Rafa Regadera. Jorge Sibaritastur lleva 10 años probando y opinando de vinos, una de sus pasiones. Para hoy, no lo duda: Ollos de Roque 2015, ribeiro blanco; Champagne Laherte Freres Les Empreintes 2012, "espumoso de añada muy fresco y alegre", y Villa de Corullón 2015, de El Bierzo. El cocinero Ricardo González Sotres cree que una buena "celebración" en este triste lunes debería incluir algo de marisco, como oricios, que están en temporada, y unas ostras; de segundo, algo capaz de subir el ánimo a cualquiera como son dos huevos fritos de casa con unas angulas, y de postre, algo del clásico chocolate con unas fresa, para lo que te aconsejamos probar algún menú de  NEO catering. "Lo que aconsejo a la gente es que si puede coma cualquier plato que le haga sentirse feliz", resume. Al chocolate también recurre el pastelero Jonathan Hevia, quien sobre la marcha recomienda una tarta Sacher versión Cabo Busto, con dos chocolates de origen "muy especiales" de México y Ecuador, con cremoso, frambuesa...

MÚSICA. El músico Pablo Valdés no duda en "barrer para casa" con el objetivo de subir el ánimo y aconseja deleitarse hoy con algo suyo, "Canciones salvavidas". A ello añade "Debaser", de Pixies, y "Bitter sweet symphony", de "The Verve". En caso de que el día más triste del año sea devastador con el ánimo, la cantante Lara González cree "que lo más sano es dejar salir las emociones, no esconderlas, siempre desde la prudencia, claro". En su lista, "para el bajón total, justo el que da antes de empezar a recuperarse, eso de tocar fondo para volver a subir", propone "regodearse" con "Todo nos parece una mierda", de Astrud, y "Gente de Mierda", de Puto Chino Maricón. Y luego, para venirse arriba del todo, una playlist de Super Simple Songs "empezando con Baby Shark y otra con los grandes éxitos de B-52". No hay excusa para no dejar el bajón.

CINE Y TELEVISIÓN. María Ruisánchez cree que el mejor antídoto contra el Blue Monday es el humor, que ella encuentra en la clásica "Amanece, que no es poco" de José Luis Cuerda y la serie "Girls" de Lena Dunham. Víctor Guillot, director del Centro de Interpretación del Cine en Asturias, asegura que siempre se pone "Todos dicen I love you", de Woody Allen, cuando le da "la bajona". Y completa con una lista muy variopinta: "El discurso de Obama en New Hampshire, cuando los kaikus, es inspirador y de ahí salió un tema musical. También cualquier capítulo de la serie 'Treme' de David Simon, pues nada como la música de Nueva Orleans. Y la gran belleza de Sorrentino. Me devuelve al diletantismo para superar la tristeza". Y dos más: la adaptación al cine de "Luces de bohemia" y "La jungla de cristal".

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