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Frankenstein o el moderno Prometeo

Frankenstein o el moderno Prometeo

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Frankenstein o el moderno Prometeo
de Mary Shelley

Portada de Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley.
Género Novela
Subgénero Literatura fantástica, ciencia ficción, novela gótica y novela epistolar
Idioma Inglés
Título original Frankenstein
Texto original Frankenstein, or the Modern Prometheus en Wikisource
Editorial Lackington, Hughes, Harding, Mavor & Jones, Gradifco
Ciudad Inglaterra
País Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda
Fecha de publicación 1 de enero de 1818
Serie
Frankenstein o el moderno Prometeo

Frankenstein o el moderno Prometeo, o simplemente Frankenstein (título original en inglés: Frankenstein; or, The Modern Prometheus), es una obra literaria de la escritora inglesa Mary Shelley. Publicado el 11 de marzo de 1818 y enmarcado en la tradición de la novela gótica, el texto habla de temas tales como la moral científica, la creación y destrucción de vida y el atrevimiento de la humanidad en su relación con Dios. De ahí, el subtítulo de la obra: el protagonista intenta rivalizar en poder con Dios, como una suerte de Prometeo moderno que arrebata el fuego sagrado de la vida a la divinidad. Pertenece al género ciencia ficción.

Génesis

Durante el verano boreal de 1816, el año sin verano, el hemisferio norte soportó un largo y frío «invierno volcánico» debido a la erupción del volcán Tambora. Durante este terrible año, Mary Shelley y su marido Percy Bysshe Shelley hicieron una visita a su amigo Lord Byron que entonces residía en Villa Diodati, Suiza. Después de leer una antología alemana de historias de fantasmas, Byron retó a los Shelley y a su médico personal John Polidori a componer, cada uno, una historia de terror. De los cuatro, solo Polidori completó la historia, pero Mary concibió una idea: esa idea fue el germen de la que es considerada la primera historia moderna de ciencia ficción y una excelente novela de terror gótico. Pocos días después tuvo una pesadilla o ensoñación y escribió lo que sería el cuarto capítulo del libro. Se basó en las conversaciones que mantenían con frecuencia Polidori y Percy Shelley respecto de las nuevas investigaciones sobre Luigi Galvani y de Erasmus Darwin que trataban sobre el poder de la electricidad para revivir cuerpos ya inertes, descubriéndolo con lo que se conoce como experimentos galvánicos.

También es interesante señalar que Byron se las arregló para escribir un fragmento basado en las leyendas sobre vampiros que había oído durante sus viajes a través de los Balcanes. Polidori utilizó este fragmento para crear la novela El vampiro en 1819, que es también la primera referencia literaria de este subgénero del terror. Así que, en cierta manera, los temas de Frankenstein y el vampiro fueron creados más o menos en la misma circunstancia.

Para la consecución final de su obra Mary recurrió a su amado Percy para que le ayudara en sus errores gramaticales y en la fluidez del texto en 1817, en su estancia en Marlow. En 1831 Mary llegó a reescribir la obra entera, algo que ya tenía pensado desde 1818.

Gracias al manuscrito original encontrado en la Biblioteca Bodleiana de la Universidad de Oxford se pudo realizar la edición de la obra original, sin intervención de Percy Shelley, al que por otra parte habría que reconocer la coautoría de la edición de 1818. Por tanto tenemos tres ediciones de la obra: la original de 1817, la modificada de 1818 con la ayuda de Percy Shelley, y la reescrita en 1831. La edición original se muestra más descarnada y dura.

Poco después de Frankenstein hubo varios relatos que utilizaban la inmortalidad como argumento, como el relato vampírico titulado El esqueleto del Conde o La amante vampiro, en donde el Conde revive a una fallecida muchacha utilizando la electricidad. Esta obra fue realizada por Elizabeth Caroline Grey, según investigaciones de Peter Haining.

Respecto del personaje del doctor Frankenstein cabe señalar que una referencia fue el científico amateur Andrew Crosse. Mary Shelley conocía las actividades de Crosse, contemporáneo suyo, a través de un amigo común, el poeta Robert Southey. Andrew Crosse solía experimentar con cadáveres y electricidad (en aquel entonces una energía apenas estudiada y rodeada de un halo de misterio y omnipotencia). El 28 de diciembre de 1814 Mary asistió, junto a su esposo, a una conferencia del extravagante científico. En ella le conoció personalmente y extrajo muchos datos acerca de la forma en la que afirmaba crear vida a partir de la electricidad. En 1807, Crosse había empezado el experimento de creación de vida a partir de «electro-cristalización» de materia inanimada. El mismo año afirmó haber creado pequeñas criaturas en forma de insectos que lograban andar y desenvolverse por sí mismas: «el insecto perfecto, de pie sobre unas pocas cerdas que formaban su cola». El científico nunca llegó a explicar el supuesto fenómeno como así reconocería más adelante. En 1807 había consenso científico respecto a descartar la generación espontánea como origen de la vida, si bien la esterilización de las muestras no era una práctica extendida ni seguramente conocida por un experimentador sin formación. Muy probablemente Crosse solo criara pequeños insectos a partir de huevos depositados en su «materia inanimada».

La dura oposición a Crosse no solo fue científica sino religiosa y optó por retirarse a la soledad de su mansión de Fyne Court. Los estamentos eclesiásticos consideraron a Crosse un ser endemoniado. Se llegó al extremo de que el reverendo Philip Smith tuvo que celebrar una serie de exorcismos en todas las propiedades de Andrew Crosse, en sus equipos de trabajo y sobre su propia persona. Crosse se volvió huraño y desconfiado, aunque continuó investigando. Sin embargo el 26 de mayo de 1855 tuvo un ataque de parálisis del que nunca se recuperó. El 6 de julio del mismo año falleció. La mansión de Fyne Court fue pasto de las llamas, y con ellas se fueron el laboratorio y los archivos del hombre que afirmó haber creado vida.

Temática

La novela se subtitula El moderno Prometeo, sugiriendo de esta manera la principal fuente de su inspiración. Una de las obras favoritas de Byron era la obra teatral de Esquilo, y el propio Percy Shelley escribió sobre el tema. Prometeo también se presenta a veces como el escultor de la humanidad, un titán que, según explicaría esta leyenda, creó al hombre a partir de la arcilla. La novela no es una simple reescritura del mito clásico, ya que, a diferencia del titán, el moderno Prometeo no es castigado por los dioses, sino por su propia creación. En cierto sentido, el de Prometeo es otra elaboración del mito de diferenciación entre la humanidad y la naturaleza, por el conocimiento y la técnica, y el castigo que ello conlleva, y tiene conexiones con la idea bíblica del demonio. La descripción de la criatura realizada por Mary Shelley se nutre directamente del personaje de Satán en "El paraíso perdido" de John Milton (uno de los hitos en la historia de la literatura británica, muy valorado por los intelectuales de principios del siglo XVIII).

En cierta forma Frankenstein es una alegoría de la perversión que puede traer el desarrollo científico; concebido y escrito durante las fases tempranas de la revolución industrial, una época de cambios dramáticos, detrás de los experimentos de Víctor Frankenstein está la búsqueda del poder divino: ¿qué mayor poder que el propio acto de creación de la vida? Así, el total desprecio que muestra Frankenstein por la naturaleza puede ser considerado como símbolo de las fuerzas imperiosas que desata el permisivo capitalismo naciente, que no respeta la dignidad básica del ser humano. De hecho, la rebelión de la criatura contra su creador es un claro mensaje del castigo que deriva del uso irresponsable de la tecnología, siendo el mal solo una consecuencia imprevista de este uso.

Otra lectura del texto descubre en él una alegoría del embarazo y de los miedos frecuentes que las mujeres tenían en tiempos de Shelley de que el nacimiento acarrease consecuencias fatales para la madre o para los fetos prematuros. Esta interpretación se sustenta en el hecho de que Mary Shelley había tenido un parto prematuro poco antes del verano de 1816. Así, al igual que Mary, Víctor estaría obsesionado por la idea de que la criatura escapara a su control y pudiera ejercer el libre albedrío en un mundo que le afectaría de una u otra manera. Se argumenta a favor de este análisis que el personaje de Víctor teme, durante gran parte de la novela, que la criatura pueda destruirle asesinando a todos los que él más quiere y aprecia.

El nombre de Frankenstein probablemente alude al pueblo del mismo nombre (entonces alemán, hoy en Polonia), donde se extraía plata y oro con nuevos procedimientos químicos que comportaron importantes problemas de salud. Otra teoría sostiene que refiere a un castillo cercano a Darmstadt, donde un notorio alquimista, llamado Johann Conrad Dippel, hizo algunos experimentos con cuerpos humanos. Mary Shelley habría conocido el castillo durante su viaje a Suiza.

La elección de la Universidad de la ciudad bávara de Ingolstadt como escenario de los experimentos de Víctor Frankenstein bien puede responder a la fama que tenía su departamento de medicina alrededor de 1800, año en el que fue cerrado. Por otra parte, era una idea corriente que la humanidad podía llegar a insuflar la chispa de la vida en la materia muerta.

Resumen

Capítulo 1: Victor Frankenstein le cuenta a Walton sobre sus orígenes en Ginebra, y le describe cómo su padre, Alphonse Frankenstein, era un hombre rico, respetado y benevolente que rescató a su madre, Caroline, de la pobreza antes de casarse con ella. Ella era la hija de Beufort, un amigo de su padre que perdió su fortuna y escapó, cambiándose de hogar para huir de la vergüenza de su pobreza. Alphonse viajó a ver a Beufort y su hija con la intención de brindar asistencia, pero cuando llegó a su casa, Beufort había muerto y Caroline estaba sola y en quiebra.

Alphonse la llevó a Ginebra con él y dos años después se casaron. Aunque Caroline era bastante más joven que su esposo, lo amaba profundamente, lo que hacía su relación feliz y amorosa. Su primer hijo, Victor, nació mientras viajaban por Italia, y aunque Caroline quería una niña, no pudo concebir nuevamente hasta pasados cinco años del nacimiento de Victor. Fue entonces cuando, mientras visitaba a los pobres en las calles de Italia, encontró a Elizabeth Levenza, una niña huérfana que sería adoptada por la familia Frankenstein.

Capítulo 2: Victor nos describe la serenidad de su infancia, que con el tiempo llevó a incluir a otros dos hermanos menores. Sin embargo, su relación con Elizabeth seguía siendo la mejor, la describe como su complemento, siendo Victor un hombre que se abría sinceramente con pocas personas. Su hermana Elizabeth y su compañero de la escuela, Henry Clerval, eran sus amigos más cercanos. A los 13 años Victor se comenzó a interesar en la chispa de la vida y las teorías de cómo se creó la vida humana. Decía que para él, el mundo era un secreto que debía desenmascarar. La curiosidad por las leyes ocultas y los misterios de la vida son de las primeras sensaciones que él recuerda.

Victor se absorbió en estos estudios hasta que un día vio un rayo deshacer un árbol, lo que lo llevó a estudiar las teorías de la electricidad y galvanización (dar vida a objetos mediante electricidad).

Capítulo 3: Al cumplir 17 años, Victor debía partir hacia Ingolstadt para continuar con sus estudios. Pero en ese momento, Elizabeth contrajo la fiebre escarlata (escarlatina), y mientras se recuperaba, Caroline, que había estado cuidando de ella, cayó enferma. En su lecho de muerte, Caroline le expresó a Victor y a Elizabeth que deseaba que ellos dos se casaran. Después de un tiempo de lamentar la muerte de su madre, Victor partió hacia Ingoltadt para reanudar sus estudios. Tenía temor de sentirse solo o no tener a nadie. Éste sentimiento se desvaneció después de que Frankenstein conociera a M. Waldman, quien lo animó para continuar con sus estudios sobre la chispa de la vida.

Capítulo 4: Victor continuó con sus estudios sobre la esencia de la vida. Tras dos años de estudio, consideró regresar a su hogar dado a que sus conocimientos eran tan avanzados que ya no podía obtener más progreso en ese lugar. Sin embargo, justo antes de que esto sucediera, Victor descubrió la esencia de la vida, secreto que se negó a compartir con Walton para que éste no siguiera su “pobre ejemplo”. Dijo: “Aprende de mí, si no de mis preceptos, por lo menos de mi ejemplo, que tan peligroso es el adquirir conocimiento, y que tan más feliz es el hombre que cree que su ciudad nativa es el mundo que el que aspira a convertirse más grande de lo que su naturaleza lo permite”.

Al descubrir qué es lo que da vida, Victor se dedicó a crear un ser humano, un hombre de 2,5 metros de altura con fuerza y resistencia sobrehumanas, de piezas que tomaba de otros cuerpos. Todo esto lo trabajó en secreto. Mientras trabajaba en su proyecto, la correspondencia con su familia cesó. Su salud comenzó a deteriorarse por todo el tiempo que dedicaba a su creación, pero no paró hasta ver su proyecto terminado.

Capítulo 5: Al fin una noche de otoño Victor le dio vida a su creación, pero sus ilusiones de grandeza fueron rápidamente desapareciendo al ver a la horripilante bestia. Había elegido piezas que creía perfectas y hermosas, pero el resultado del conjunto era algo horrendo y escalofriante. Victor corrió a su laboratorio, donde se desmayó. Al despertar de su pesadilla, lo primero que vio es a la bestia que había creado parado frente a él, sonriendo con sus horribles labios negros. Victor entró en pánico y corrió hacia el pueblo donde se topó con su amigo Henry, con el que platicó por un rato. Victor ya se había olvidado de su creación, hasta que él y Henry volvieron a su casa y se dio cuenta de que la bestia no estaba. La mala salud de Victor comenzó a producirle alucinaciones y no pasó mucho antes de que cayera en cama con fiebre.

Henry permaneció con Victor para cuidarlo en su enfermedad. Continuaba hablando entre sueños acerca del monstruo, pero Henry lo atribuyó a la fiebre. Cuando Victor comenzó a recuperarse, Henry le dio una carta de Elizabeth.

Capítulo 6: En su carta, Elizabeth le rogaba a Victor por una respuesta de él en persona donde le dijera a su familia que se encontraba bien. Sabiendo esto, él escribió una carta a su familia asegurándoles que se encontraba bien y que su salud había mejorado. Después de esto, Frankenstein presentó a Henry con varios profesores en la universidad, ya que él estudiaba allí pero evitaba siempre hablar de sus estudios ya que le recordaban el engendro que había creado. Pasó el tiempo y Victor planeaba volver a casa, pero su regreso se pospuso siete meses hasta que él y Henry fueron a una gira por Ingolstadt.

Capítulo 7: Cuando Victor regresó de la gira, encontró una carta de su padre Alphonse donde le informaba sobre su hermano William, que había sido asesinado. La familia caminaba por el bosque cuando William desapareció. Cuando lo encontraron, había sido estrangulado. Elizabeth se encontraba preocupada dado que le había prestado un collar que había pertenecido a su madre, y al ser encontrado William sin el, los llevó a pensar que éste había sido la causa del ataque.

Victor regresó a Ginebra de inmediato para confortar a su familia, pero el volver a casa después de seis años lo asustaba por todos los cambios que podría haber tenido el lugar, así que decidió parar unos días antes de llegar a Ginebra, para dejar que el paisaje de su hogar lo tranquilizara. Al llegar a Ginebra se encontró con las puertas de la ciudad cerradas, así que se vio obligado a pasar la noche en una pequeña ciudad cercana. Victor decidió ir al lugar donde habían matado a William, y observó una tormenta acercarse por las montañas. Mientras pasaba la furia de la tormenta, la luz de un relámpago reveló un objeto frente a él; su enorme estatura y la deformidad de su aspecto le dejó saber que eso era el monstruo al que había dado vida, y que esa cosa era el asesino de William. Victor no podía decirle a nadie que el monstruo había matado a William porque nadie le creería, y aún si le creyesen, nadie sería capaz de atrapar al monstruo. Decidió permanecer callado sobre el asunto, pero cuando llegó a Ginebra se enteró de que Justine, una mujer que había servido por muchos años a la familia y que era considerada ya como uno de sus miembros, era acusada por el asesinato de William ya que el collar que Elizabeth le había prestado fue encontrado en su vestido.

Capítulo 8: En el juicio, Justine pudo explicar todo lo sucedido excepto lo del collar. Victor sabía que el monstruo lo había puesto en su vestido para incriminarla de la muerte de William. Elizabeth, segura de la inocencia de Justine, pidió al jurado que la declarase inocente, al igual que Victor, pero esto no fue suficiente. Justine fue declarada culpable y ejecutada. Victor sabía ahora que había dos muertes en su conciencia, pero no sabía cómo podía solucionarlo.

Capítulo 9: La preocupación de Victor por la situación se hizo notar mientras su salud mental comenzaba a desgastarse. Su padre creía que esto se debía a la pérdida de su hermano, pero Victor no podía sobreponerse a su melancolía debido a la responsabilidad que sentía por las muertes de William y Justine, así como el estado emocional de su padre y Elizabeth.

Ni su familia ni sus amigos podía ayudar a calmar a Frankenstein ya que ninguno de ellos sabía la causa de su angustia. Nadie de ellos sabía sobre el monstruo y él no podía decirles nada al respecto, así que debía arreglar el solo el asunto. Frankenstein decidió hacer un viaje a Chamounix para escapar nuevamente.

Capítulo 10: Durante un viaje a la cima de la montaña, el monstruo se acercó a Victor. Listo para pelear a muerte, maldijo a la bestia con un grito. Sin embargo, la bestia le pidió que lo escuchara. La bestia se proclamó una criatura virtuosa y se preguntó por qué debía ser odiado siendo de las criaturas más miserables y cómo su creador, con el que poseía un pacto que sólo rompería la muerte de alguno de los dos, podía odiarlo y detestarlo. Victor se rehusó a oír a la bestia, pero ésta le exigió que le escuchara, que era su obligación hacerlo, y que si satisfacía sus demandas él dejaría a la humanidad y a Victor en paz, pero que, si se rehusaba, destruiría a Victor y a toda su familia. Victor aceptó por compasión y por curiosidad.

Capítulo 11: El monstruo le contó a Victor cómo sus sentidos comenzaron a desarrollarse después de que despertara en el laboratorio, cómo no podía diferenciar los cinco sentidos ni tampoco entre la luz y oscuridad cuando parpadeaba, tal y como le sucedía a un recién nacido. Cuando escapó del laboratorio, merodeó por el bosque viviendo de bayas y nueces hasta que un día encontró el fuego que un hombre había dejado. Ese día descubrió la utilidad y el peligro del fuego, aunque desconocía cómo crearlo, así que mantuvo el fuego vivo para poder calentar en él sus nueces. Cuando se acabó la comida comenzó a vagar nuevamente hasta que llegó el invierno. Fue entonces cuando encontró la cabaña de un hombre en el bosque. Al entrar en ella, el hombre salió corriendo horrorizado por su aspecto (para entonces él no conocía su apariencia). La cabaña le gustó mucho ya que fue el primer refugio que tuvo. Después del invierno partió de la cabaña y encontró un pequeño pueblo; al entrar, la gente lo corrió arrojándole piedras y persiguiéndolo. Esto provocó que la bestia tuviera miedo de los humanos. Siguió caminando y encontró una cabaña donde refugiarse, mas esta vez decidió hacerlo en un granero cercano a la casa, donde pudo observar a la familia que allí vivía a través de un agujero en la pared. Verlos lo hacía feliz, pero él no quería que supieran que estaba ahí.

Capítulo 12: Con el tiempo el monstruo continuó observando a la familia De Lacey y comenzó a notar que estaban tristes. Dedujo que se debía a su pobreza, pero también notó que el más pequeño, Félix, era el más triste, aunque la razón lo eludía. Comenzó a palear la nieve y cortar leña en las noches para que así ellos tuvieran más tiempo de trabajar en el jardín o hacer otras tareas. La familia consideró esto el acto de un buen espíritu. Al escucharlos, el monstruo aprendió palabras como leche, queso y pan.

También notó que cuando Félix leía en voz alta, en realidad estaba mirando símbolos que pasaban por palabras. El monstruo quería aprender a comunicarse para así poder hablar con la familia y que no lo odiaran o le temieran por su aspecto horrendo (el cual descubrió un día al mirarse en el reflejo de un riachuelo). Esperaba que, hablándoles, podría ganarse su cariño.

Capítulo 13: Con el tiempo la primavera llegó al monstruo y a la casa de los De Lacey. Sin embargo Félix parecía más triste que nunca, hasta que un día llegó una mujer morena que no hablaba la misma lengua que ellos (francés). Félix estaba enamorado de ella y ella de él. La familia la recibió con brazos abiertos y le enseñó a hablar francés. El monstruo aprendió junto con ella y comenzó a entender sus conversaciones y las lecturas de historias, pero en todos esos relatos nunca oía hablar de alguien como él, lo cual le trajo preguntas: cómo fue creado o de dónde venía. Estas preguntas hicieron que el monstruo se sintiera aun más solo.

Capítulo 14: Ya con la habilidad de hablar y de leer, el monstruo entendió las historias de la familia De Lacey e incluso mostró cartas a Victor como prueba. Ellos fueron una adinerada familia parisina hasta que un día Félix escuchó de un injusto encarcelamiento de Muhammadan (padre de Safie, la mujer morena). Félix decidió liberar al hombre condenado por su religión, y así es como conoció y se enamoró de Safie. Muhammadan, inseguro de la lealtad de Félix, le prometió la mano de su hija. Sin embargo, tenía en realidad otros planes.

Cuando el gobierno francés descubrió la conexión de los De Lacey, fueron exiliados a Alemania. Con esto Muhammand le dijo a Safie que se olvidara de Félix y se volvió a Turquía. Safie, en vez de esperar en Italia, decidió viajar a Alemania con Félix en vez de volver a Turquía.

Capítulo 15: Poco después de descubrir la historia de la familia De Lacey, Frankenstein encontró el diario del Dr. Victor Frankenstein en el bolsillo de una de las gabardinas que había robado del laboratorio al escapar. Al leerlo quedó horrorizado con sus orígenes y comenzó a sentirse aun más solo. Fuen entonces cuando decidió buscar la compañía de los De Lacey. Esperó hasta que el padre —que era ciego— estuviera solo y se acercó a hablar con él. Él fue amable con él, pero el monstruo no expresó el deseo de su compañía hasta que los demás estaban ya en la puerta. Para entonces Safie se había desmayado y Félix lo había perseguido lejos de la casa.

Capítulo 16: Pasando esto, el monstruo vagó por los bosques maldiciendo y gritando en ira por su miserable vida y en ese momento decidió declarar la guerra en contra de la humanidad y de su creador Victor, que lo había hecho tan horrible y desagradable. Fue entonces que emprendió su camino a Ginebra, donde el paisaje lo calmó un poco, hasta que al tratar de salvar a una niña de un río le dispararon. Esa herida fue lo que finalmente hizo al monsturo odiar a todos. Más adelante, en su camino a Ginebra, encontró un pequeño niño y pensó que alguien tan joven no debería saber odiarlo. Pensó en secuestrarlo para mantenerlo como su compañero pero el niño se resistió, hasta que gritó que su padre Alphonse Victor lo iba ha hacer pagar por eso. Al darse cuenta de la relación del niño con Victor, lo asesinó y tomó el collar que le pareció muy hermoso, y huyó hacia un granero cercano en donde encontró a Justine durmiendo. Puso el collar en el vestido de Justine para que así ella fuera culpada por el crimen.

Habiendo contado su historia el monstruo hizo su demanda, diciendo que sólo alguien tan horrible como él podría quererlo y demandándole a Victor que le creara un compañero.

Capítulo 17: Victor y el monstruo comenzaron a debatir sobre la creación de este ser; Victor creía que si creaba este otro ser, el monstruo tendría un compañero para destruir el mundo, pero el monstruo le aseguró que si sus vicios por la necesidad de compañía eran satisfechos sus virtudes deberían de brotar al tener esta compañía.

Dicho esto, Victor accedió a crear una mujer para el monstruo, a lo que éste añadió que estaría vigilando a Victor para ver su progreso y llevarse a su pareja cuando hubiera terminado.

Capítulo 18: Victor no podía comenzar por completo su trabajo en el segundo monstruo debido al desagrado y horror que esto le producía. Su padre Alphonse pensó que esto se debía a que Victor no quería casarse con Elizabeth, pero él le aseguró que la amaba y que sólo se casaría con ella, a lo que su padre sugirió un casamiento inmediato. Frankenstein le dijo que antes de casarse debía de hacer un viaje a Inglaterra ya que sabía que al comenzar a trabajar en el segundo monstruo no podría dedicar tiempo a su familia y amigos. Así emprendió su viaje, sabiendo que al regresar la boda con Elizabeth tomaría lugar.

Capítulo 19: Victor se encontró con su viejo amigo Henry y viajaron a Escocia donde, aún dudoso, se dirigió hacia las islas Orkney, en donde emprendería el proyecto de construir el segundo monstruo.

Victor comenzó su tarea, y aunque melancólico por crear a la compañera del monstruo, se encontraba temeroso al no saber la ubicación del monstruo, pudiendo éste lastimar a su familia. Pero era el sentimiento de ayudar a su familia lo que lo mantenía trabajando en su proyecto.

Capítulo 20: Victor casi acababa con su segunda creación, pero cada vez más dudas venían a su cabeza. Tal vez el monstruo que él creara sería independiente y no querría estar con el otro, o tal vez podría reproducirse y generarían una raza de monstruos. Tantas posibilidades horripilantes, de las cuales Victor no quería tener responsabilidad alguna. El monstruo en silencio observaba desde la ventana y vio cuando Victor, decidido a no llevar a cabo la segunda criatura, la destrozaba en medio de la noche. La criatura se presentó en el apartamento de Victor pero él no cambió de parecer, a lo que el monstruo respondió que tendría entonces venganza y que estaría presente el día de su boda, y se fue.

Después de esto, Victor recibió una carta de Henry, la cual pedía que lo viera de inmediato ya que Henry partiría a la India pronto. Al terminar de empacar sus cosas y deshacerse de los restos del segundo monstruo, Frankenstein tomó su bote y se dirigió a ver a Henry, cuando se vio envuelto por una gran tormenta. Dándose por muerto, Victor por fin logró ver un pequeño puerto. Al anclar fue recibido por una muchedumbre de gente de aspecto irlandés, la cual lo llevó ante el magistrado local. Ahí se enteró de que era acusado por el asesinato de un hombre la noche anterior.

Capítulo 21: El magistrado le dijo que varios hombres vieron el cuerpo de un hombre muerto aun caliente en la costa y un barco con el aspecto del de Victor alejarse a lo lejos. Al mostrarle el cuerpo, Frankenstein se dio cuenta de que era Henry, entró en un ataque de delirios y cayó en fiebre. El magistrado lo declaró inocente e hizo que lo trataran. También contactó a su padre para que viniera a cuidar de él. Victor, con su salud aun frágil, partió con su padre de regreso a Ginebra.

Capítulo 22: Mientras descansaba en Francia, Victor recibió una carta de Elizabeth diciéndole que ella lo amaba pero que si había otro amor en su vida ella lo entendería y que él no debía sentirse comprometido al matrimonio. Temeroso, recordando lo que el monstruo le dijo, Victor respondió a la carta de Elizabeth diciéndole que ella era la única mujer a la que podía amar y que se casaría con ella tan pronto llegara a Ginebra. La fecha de la boda se puso dentro de diez días, y mientras la fecha llegaba, Victor pasaba el día con un arma y una daga en caso de que el monstruo decidiera adelantar la fecha. Pero nada de lo que Frankenstein podría haber hecho lo hubiera preparado para los verdaderos planes de la bestia. Llegó noche de la boda y mientras viajaban hacia su luna de miel, Elizabeth apreciaba todas las bellezas del camino. Pero, a medida que se acercaba la noche, Victor se ponía cada vez más nervioso.

Capítulo 23: Esa noche hubo una gran tormenta, lo cual hizo que Victor estuviera realmente agitado, tanto, que Elizabeth comenzaba a asustarse. Viendo esto, él le dijo que fuera a dormirse a su habitación. No pasó mucho tiempo hasta que escuchó un grito desgarrador proveniente de la habitación. Al llegar vio el cuerpo de Elizabeth estrangulado y muerto y la silueta de la bestia en la ventana. Lleno de ira se lanzó en su persecución pero sin éxito. Justo después decidió ir a buscar a su padre y a su hermano, siendo estos la única familia que le quedaba. Al oír la noticia, su padre quedó en shock y empezó a empeorar su salud, muriendo dos días después en los brazos de Victor. Este juraría entonces dedicar su vida a encontrar y eliminar al monstruo que había creado.

Capítulo 24: En este capítulo leemos el diario de Robert Walton (narrador indirecto de la historia) que nos describe como la persecución del monstruo llevó a Victor hasta el polo norte hasta que el hielo los separó. Fue ahí donde encontró a Walton en su barco, y lo convenció de que persiguiera al monstruo. Fue así hasta que un día, ya con su salud decaída, Victor falleció. Al día siguiente, Walton encontró al monstruo sobre el cuerpo de Victor rogándole le perdonara por sus acciones. Incluso trató de justificar sus acciones ante Walton. Mientras Walton titubeaba si debía matar al monstruo, tal como había prometido, éste le dijo que iría al polo norte donde se quemaría hasta que no quedara rastro alguno de él. Fue entonces cuando saltó del barco y desapareció.

Véase también

Bibliografía

Ejemplares de varias ediciones de Frankenstein, mostradas juntas en la galería Ikon de Birmingham como parte de una exposición artística titulada THIS MONSTER THIS THINGS.
Sobre la obra

Enlaces externos



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